[Desenfoque]

Desenfocar la belleza para enfocar la realidad, un punto de luz certero y preciso para componer lo que debo recordar de ti. Sombras claras y lineales denotan tus secretos, guarda el blanco y su sensibilidad, su tonalidad es perfecta, la que anda por derroteros de índole extraña, la matriz de la luz , busca su equilibrio, disfrute usted de sus negros, de sus rojos, de sus sonidos, sus misterios . Me gusta cómo acomodas tú postura, sensata, , manteniendo la sensualidad innata qué siempre os aguarda, la que siempre recuerdo, la qué duerme y despierta, la que despierta y duerme, ese reposar qué airea las brisas de septiembre sobre las caderas de allende. Son cortinas claras las que visten la difusa luz, la mirada de siempre es nítida, debe serlo, el resto es eterno, es capricho para cuando corresponde, su sala se llama cortesía, su color es salado, su sabor es ámbar, un error de mi prosa moderada, intercambiar adjetivos de sabores y colores, pero seamos respetuosos con la belleza de adjetivar y permita terminar con otro desenfoque, en esta ocasión, con un desenfoque literario.

[FRACCIÓN]

Todo se impregna de tú cercanía, una tarde en trayecto cotidiano, alejándome de la mar, rumbo a la colonia de edificios, al bullicio inquietante de la sociedad me percato que mi medio de transporte ya es presa de una distancia volátil que emerge de los números, cuánta distancia en tan breve tiempo, que sentiría un galopante jinete en sentir esa sensación de unir un principio y un final en una exhalación del tiempo, que sentiría yo al pausar el mundo al ritmo de las herraduras, mientras la música emerge ,la transfusión del hombre negro en la sociedad, ritmo sentimental en estado puro, sinceridad poética, un fragmento de soul para cada momento,un sueño al alba… emprendo un recorrido inquietante por el bulevar de nuestra historia, la cual también se podría narrar por los kilómetros de mi locomoción, porque si algún día escribía sobre la utopía de enfrascar el sino de nuestros comportamientos en algo llamado tiempo, también cabe hacer mención que la distancia adquiere ciertos motes para denotar nuestros pasos, no es más que otra ancestral costumbre para enaltecer nuestras virtudes, horas, metros, yardas, años, grados, todo se mide, todo se cuantifica. Yo quisiera ir más allá e interpretar la distancia en una unidad ignorada por las fórmulas de la razón, es la distancia que se recapitula en los momentos que fueron trazados, capaces de evidenciar una crónica moral sobre las peregrinaciones que hicimos a las oportunidades alejadas, a las aldeas con letras de bolero, a las playas de noche, a salones de butacas rojas, a las despedidas en la noche, a los reencuentros en las tardes, hacía veladas de sesión continúa con finales que no llegan, con velas que reviven, con el amparo de lo nunca escrito, con la divulgación de los sueños entre la conmoción de las sábanas, palabras cordiales y espontáneas, sutiles secretos que no desfallecen en el árido peregrinaje del tiempo. Una balada al ritmo de las cuerdas que habla de un camino no encontrado, de un trayecto solitario, sin compañía, una voz rasgada que estremece… el ritmo de los violines enloquece al alba, tu trayecto, siempre será el mío, tus violines serán mis violines.

[ Cuarto de Luz]

Mientras la noche se iba adornando con volutas de silencio, nosotros decidimos teñir nuestras palabras con el esmalte de los recuerdos, quizás para entender nuestro presente o simplemente para mecer aquellos recuerdos que se desprenden de lo cotidiano, un poeta melancólico, unos versos extravagantes con aroma de bombín, una canción de Luz en la penumbra, el brillo pueril de un guante plateado o todas esas voces que aún resuenan del más allá, la noche en que se oyeron acordes para recordar, para ver más allá de cualquier horizonte, donde la libertad de soñar y divagar rebasa la marea de las estrellas, donde entiendes que siempre hay resquicios para los hechizos que giran en vinilo , dejar de lado las noches vacías para rememorar un primer encuentro enlazado con esa sonrisa placentera que responde a cada mirada, atraer cerca de nosotros aquel primer momento donde la distancia terminó por desaparecer, contar historias ocultas en voz baja de lo que ansié cuando os conocí, la última noche donde todo parecía similar, donde todo fue diferente, nada puede ser igual, porque ahora.

[Mente]

Iba a ser una noche con sabor a monotonía, donde todo se establecería en torno a lo cotidiano y rutinario, una noche de sábado más, pero aquella noche se comenzó a mezclar con la llegada de las primeras brisas de verano, colándose en el ambiente un azul madrugada, entonces descubrí un hueco donde sentarme, tan cerca de ella, como nunca lo había hecho, la complicidad del tiempo nos reunió en aquel intercambio de palabras que rozó mi timidez al descubrir el tono cautivador de su voz, la inquietud de una sonrisa que desvanecía es resto de los ecos, su proximidad debería ser eterna, aquella noche, escrita para ser indiferente, se maquilló con sus mejores colores y sombras, aquella noche que en su llegada recordó venir cargada de las esencias condenadas a perdurar, aquella noche que no terminó cuando marchó, aquella noche que no debería de haber concluido al cerrarse la puerta , aquella noche que me acosté rodeado de una locura desconocida, intentando desprenderme de su hechizo, mientras me rodeaba de fantasmas en las habitaciones desocupadas.